El mismo día que el bolígrafo de Tito Vilanova ha aterrizado sobre el papel de su contrato de entrenador, Mourinho ha hecho unas reveladoras declaraciones sobre el sistema de juego de la selección. El portugués se ha mostrado molesto porque los periodistas ven al Barça como referente táctico de la roja. Y, según ha recordado muy atinadamente, “el Barça fue el campeón, pero ya no lo es”. La letra del nuevo fado compuesto por Mou dice algo así: ¿Por qué no se valorará más el papel de mis chicos en la selección?

Para empezar, me sorprende que a Mourinho le digan que la selección juega como el Barça, porque los periodistas capitalinos suelen utilizar abundancia de eufemismos, retruécanos y loopings argumentativos para no reconocer abiertamente la impronta barcelonista en su selección.

Yo juraría incluso que en Telecinco existe la consigna de no referirse al conjunto azulgrana durante las retransmisiones, que conducen con tanta profesionalidad y alegría -y no es sarcasmo- Paco González y Manu Carreño. Pensarán que el españolito medio no es capaz de aceptar que su equipo nacional juega siguiendo los pasos del diablo periférico. Deben querer evitar suicidios en masa, daños cerebrales irreparables en amplias capas de la sociedad.

Pero España está preparada para eso y hasta para un rescate bancario. Señores, si es el triángulo Xavi-Iniesta-Silva el que impulsa a la selección, y si son Cesc y Torres los que marcan goles, y si ninguno de ellos es del Madrid, pues ¡díganlo sin miedo!

La aportación del gran campeón de Liga a la selección se circunscribe a un enorme portero, un central irregular, un lateral del montón y un centrocampista de batalla. Cántenselo a Mourinho en la próxima rueda de prensa en forma de fado, que así lo entenderá mejor.

Efectivamente, el Barça no es el campeón de Liga y, aún así, inspira todavía el juego de la selección. ¿No le da que pensar eso a Mourinho? Será por aquello de que vencer no implica siempre convencer. Y cada vez que rueda el balón en el césped de Gdansk, Mourinho tiene ocasión de comprobarlo. Aunque le siente como un dedo en el ojo.

Anuncios