Archivos para el mes de: septiembre, 2012

No había nada más patético después de la derrota del Real Madrid frente al Sevilla que ver a los defensores a ultranza de Mourinho intentando justificar sus palabras en la rueda de prensa posterior al partido. Hasta los madridistas más recalcitrantes se echaban las manos a la cabeza.

Descargar la responsabilidad del mal resultado en la plantilla es una reacción propia de un entrenador de lo más mediocre. Y afirmar sin temblor de voz que “no tiene equipo”, contando con una plantilla multimillonaria, es un insulto a todos los socios que pagan religiosamente su cuota contra viento, marea, y crisis económicas sistémicas.

No voy a ser yo quien defienda lo que un entrenador del Real Madrid debería tener en cuenta cuando abre su boquita. No creo que sea la persona más adecuada para recordar la historia de este club, la vergüenza torera que debería exhibir cualquier ocupante del banquillo blanco. El baremo que empleo es lo que no me gustaría que dijese nunca el entrenador de mi equipo.

Y Mourinho será el Special One, el Only One, y lo que ustedes quieran. Pero si fuese el entrenador de mi equipo, yo le diría: tenga usted mucho cuidado con lo que dice, porque cuando los resultados no acompañen se largará usted al club inglés que le haga la mejor oferta, pero el vestuario que usted ha configurado permanecerá, y con él tendremos que salir del atolladero.

Todos sabíamos que la trayectoria de Mourinho en el Madrid tenía muchos números para entrar en fases tormentosas. Pero lo que no esperábamos es que supuestos madridistas de hondo raigambre saliesen en defensa del causante de todos sus males. O bien no se dan cuenta de que tienen al mismísimo Gargamel metido en el poblado de los pitufos, o es que no les da la gana de admitir tan flagrante error.

En cualquier caso, que nada cambie en Chamartín para que todo siga bien. Cuando el enemigo se equivoca, no hay que distraerle.

En twiter: @carlestorras

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Alfonso ha sentido una gran decepción al enterarse de que Pep Guardiola ha mostrado su apoyo a la manifestación independentista del martes en Barcelona. El ex madridista, ex bético y ex azulgrana se pregunta, cual amante despechado, si alguna vez Guardiola se alegró de las victorias de la selección. Como la señora que descubre, de pronto, que su marido la engañaba con otra: ¿habrá disfrutado alguna vez conmigo en la cama, o siempre lo fingía?

La consecuencia lógica a los temores de Alfonso, recogidos ávidamente por toda la prensa deportiva madrileña, será que sometan al polígrafo a Xavi, Piqué, Busquets y Valdés para descubrir si, cuando celebran los goles de la selección, en realidad les carcome por dentro el odio y el resentimiento antiespañol.

¿Y qué ocurre con todos los catalanes que durante los últimos años han seguido la selección española y se han alegrado de los éxitos de la roja porque eran los éxitos de buena parte de la línea medular del Barça? ¡Qué falta de sinceridad! ¿Ahora resulta que también serían capaces de alegrarse si los éxitos fuesen de una selección catalana…? ¡Qué desfachatez!

De verdad, Alfonso, vaya manera de mezclar churras con merinas. Pep hace años que apoya las selecciones nacionales catalanas, que es una demanda muy mayoritaria en Catalunya. Mientras la participación de esas selecciones en competiciones oficiales ha sido sistemáticamente bloqueada por el gobierno y las federaciones españolas, nos hemos tenido que conformar con lo que había. Si algún día tenemos la nuestra, lógicamente, apoyaremos a los nuestros.  Mientras hemos sido españoles, lo hemos aceptado. Si dejamos de serlo algún día, vosotros tendréis que aceptarlo. Así de fácil. Así de civilizado.