El presidente de l’Hospitalet, Miguel García, ha irrumpido con fuerza en el debate político en Catalunya. El dirigente del club del Barcelonès ha dicho en una entrevista a un portal de internet que “el señor Artur Mas es un muy mal gobernante que está haciendo un flaco favor a Cataluña. Está mintiendo descaradamente. Se pone la piel de separatista cuando no es su piel”.

Para García, la pretensión de Mas es “hacer de Cataluña su cortijo y llevarnos a las cavernas”. Y añade: “él sabe que la independencia perjudica gravemente a Cataluña, pero lo que busca es una cámara (sic) donde él sea el amo, el dueño, el señor, y gobernar los años que quiera él y su descendencia si puede ser, como un rey absolutista”.

A diferencia de todo el coro de voces que condena a los presidentes del Barça cada vez que hablan del futuro de Catalunya –aunque sea en un tono mucho más conciliador y pacífico que el que ha empleado García- hay que animar al presidente de lHospitalet a que se siga manifestando sobre esta cuestión que tanto le preocupa. Nadie debe acusarle de politizar el fútbol, ni de buscar la confrontación, ni de incendiar el clima de convivencia.

Dejemos que todo el mundo opine con libertad. No permitamos que nadie imponga el silencio bajo la acusación de utilizar el cargo para politizar el deporte. El deporte es política, como lo son el arte, la televisión, internet, y todo lo que palpita en nuestra sociedad globalizada.

El Barça ha sido la caja de resonancia de las demandas nacionales de Catalunya desde su fundación, incluso durante los periodos de dictadura. No lo será menos ahora, digan lo que digan los que pretenden circunscribir la política al ámbito estrictamente político.

No tengamos miedo de la política. La política es emitir y contrastar opiniones. Donde hay política no hay violencia ni confrontación, solamente debate. Por algo Franco le dijo a un interlocutor: “Haga como yo, no se dedique a la política”. Franco no quería debatir, solamente imponer. Como todos los que niegan a los dirigentes deportivos y jugadores del Barça el derecho a participar en el debate público sobre el futuro de su país.

Opine, señor García. Aunque esté usted lanzando duras acusaciones contra el presidente democráticamente elegido por la mayoría de los catalanes, tiene usted todo el derecho a expresarse en este sentido. Pero espero que no se sume ya más al coro de plañideras mediáticas cada vez que alguien del Barça ejerce su mismo derecho. O juguem tots, o punxem la pilota.