Archivos para el mes de: enero, 2013

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Demos la bienvenida a Florentino Pérez al club de los damnificados por Marca, en particular, y por Unidad Editorial en general. El FC Barcelona ya sufrió duras campañas de acoso y derribo por parte de este periódico en épocas no tan lejanas.

El grupo mediático al que pertenece Marca también ha sido el responsable del torpedeo propagandístico contra Artur Mas durante la última campaña electoral en Catalunya. Y también era el que gestó y albergó durante meses al núcleo duro de la Central Lechera, que proyectó con eficiencia marcial las consignas ‘mourinhistas’ hacia la masa social merengue.

Ahora Florentino Pérez ha traicionado su doble principio -y en esto, todo es empezar- de no hacer declaraciones sobre lo que él llama “el día a día del club” y de no comentar los maléficos mensajes de la prensa. Y todo, porque hay “alguien” que pretende, según parece, desestabilizar al club.

No sé a qué “alguien” se refiere el magnate de la construcción. ¿Y si en lugar de un “alguien” externo al club, lo que tiene el Madrid es un ‘alien’ dentro? Un Alien como el de la película, que cuando se cabrea se dedica a cargarse uno a uno a todos los tripulantes de la nave.

Porque cuando Florentino fichó a Mourinho, ¿estaba buscando a alguien que diese paz institucional al club y estabilidad a sus relaciones con los principales rivales? ¡Pues menudo ojo tiene!

Recapitulemos, Don Florentino. ¿Usted se compró un bidón de gasolina y cerillas y nos quiere convencer ahora de que es bombero? ¿Usted le abrió las puertas del coche y le dio las llaves a un chimpancé y ahora se queja de que le vienen curvas?

Usted sabía que a Marca le va la marcha, pero lo que no sabe usted ni sabemos nosotros es hasta dónde está dispuesto a llegar por no enfadar al Alien. Eso sí, lo que sabemos todos, usted incluido, es como acaba la peli.

En twitter: @carlestorras

Publicado en El Mundo Deportivo, 26-01-13

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Las ‘mourinhadas’ tienen ya un espacio fijo en la prensa deportiva de Madrid, pero pasan sin pena ni gloria para la opinión pública de la capital, que empieza a verlas como parte del paisaje. Hoy un caso de corrupción política, mañana una faltada del portugués, y así vamos tirando.

El último episodio, la bronca a gritos del entrenador a Cristiano Ronaldo en un vestuario blanco que empieza a parecerse a un ‘after hours’ conflictivo a la hora del cierre. Cristiano es un hombre al que se le pueden criticar muchas cosas, pero no precisamente falta de motivación, o incluso falta de compromiso con la causa mourinhista. Sin ir más lejos, hace bien poco el triste de Madeira riñó al público del Bernabéu por silbar a su compatriota, en plan subalterno agradecido. Pero ya ha tenido ocasión de comprobar Cristiano que su jefe dista mucho de ser un compañero leal.

Lo malo del asunto es que una vez hayamos entrado todos en la indolencia contemplativa ante el alud de mourinhadas, podríamos llegar a creer que esto seguirá siendo así hasta que termine la temporada y el caballerete se largue a la Premier con su alforja de malos rollos y su reguero de baba corrosiva. Pero no. Esto no ha terminado todavía, y la bestia espera agazapada dentro de la cueva para lanzar sus últimos zarpazos.

Todos sabemos que Mou quiere hincarle el colmillo a la Champions y tenemos muy claro que no escatimará en medios, subterfugios y estratagemas para conseguirlo. Bajo presión, herido de muerte por su catastrófica campaña en liga, criticado incluso por su guardia pretoriana (Cristiano… ¡e incluso ya Tomás Roncero!) el jabalí enrabietado nos saltará a la yugular en cualquier momento.

La Copa del Rey y la vuelta de la Liga podrían ser un aperitivo, pero los cañonazos gordos retumbarán en abril. Hasta entonces, disfrutemos de esta paz pasajera pero, como diría una madre precavida, ‘no badem!’.

En twitter: @carlestorras

Publicado en El Mundo Deportivo, 19-01-13

En el partido de copa del rey frente al Valencia, parte del público del Santiago Bernabéu silbó de nuevo a Mourinho. Me interesa mucho el perfil de esa porción de seguidores blancos que antiguamente apoyaban al entrenador o no se manifestaban y ahora lo condenan. Investigo en mi entorno a qué se debe este cambio de actitud y llego a una serie de conclusiones:

1- Hay una parte de madridistas que nunca han apoyado a Mou, pero o no iban al estadio o, si iban, no exteriorizaban su rechazo. ¿Forofismo mal entendido? ¿Ventajismo cómplice?

2- Hay sujetos escasamente pensantes que se adhieren al entrenador aunque sea Jack el destripador. Pero estos, coherentemente, siguen aplaudiéndole aunque se esté cargando a la institución, a la cohesión del equipo y de paso los nervios del presidente.

3- Existe un tercer grupo de madridistas que han cambiado de opinión después de la decisión de Mou de sentar a Casillas en el banquillo. Estos le han perdonado al portugués episodios como el dedo en el ojo, la macarrada de aparcamiento y otras lindezas antideportivas. Pero hay algo que no le han perdonado: que vuelva a poner a su equipo bajo el rodillo azulgrana. Porque si fuese 18 puntos por delante del Barça, podría haber empalado impunemente al portero en la cruz del Valle de los Caídos.

4- Ni el 1, ni el 2 ni el 3 corresponden a actitudes de un público maduro, deportivo y respetuoso. ¿Qué ha pasado con el seńorío merengue, si alguna vez existió?

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La telebasura se justifica, desde algunas cadenas, con un argumento básico: “Damos lo que la gente pide”. La traslación al fútbol, para algunos, es evidente: “Lo que quiere el aficionado es ganar”. Y por ese agujero cabe de todo.

Mourinho aterrizó en Madrid poniéndose el listón muy alto. Él mismo apuntó que le faltaba la Liga BBVA en su colección de ligas europeas, y que tenía el antojo de ser el primer entrenador capaz de ganar la Champions con tres equipos diferentes.

Pero la realidad aguardaba detrás de la primera esquina, y le asestó un doloroso mazazo: la derrota por 5 a 0 en el Camp Nou le sugirió al portugués que tal vez no le bastaría con su sabiduría futbolística para arrebatarle el trono al Barça.

No tardó mucho Mou en poner en práctica un plan maquiavélico: acosar a Guardiola e imputar al Barça mil y una villanías, mientras Florentino, en perfecta connivencia, hacía lo propio a través de su Central Lechera mediática.

El madridismo, que nunca ha acabado de ver a Florentino como el mesías que fue en su primera etapa presidencial, se aferraba a Mourinhocomo la única tabla de salvación ante el vendaval azulgrana.

La fe blanca tuvo sus frutos, pero el santo grial de la décima se esfumó en el hiperespacio junto con el balón disparado por Sergio Ramos. Sin la coartada del triunfo y del cambio de ciclo, el tahúr de Setúbal pierde adeptos a puñados.

Porque como ocurre con la telebasura, cuando la audiencia no acompaña, lo que antes era un mal necesario en busca de buenos resultados se convierte en una sucia artimaña desprovista de sentido. Sin el valor de la victoria a toda costa, ¡oh! sorpresa, queda el más estricto vacío.

Veremos qué carta se saca ahora Florentino, porque ya se ha comprobado que la de Mouera la última de la baraja. Ya más bajo no se puede caer .

En twitter: @carlestorras

Publicado en El Mundo Deportivo (12/01/13)