En el partido de copa del rey frente al Valencia, parte del público del Santiago Bernabéu silbó de nuevo a Mourinho. Me interesa mucho el perfil de esa porción de seguidores blancos que antiguamente apoyaban al entrenador o no se manifestaban y ahora lo condenan. Investigo en mi entorno a qué se debe este cambio de actitud y llego a una serie de conclusiones:

1- Hay una parte de madridistas que nunca han apoyado a Mou, pero o no iban al estadio o, si iban, no exteriorizaban su rechazo. ¿Forofismo mal entendido? ¿Ventajismo cómplice?

2- Hay sujetos escasamente pensantes que se adhieren al entrenador aunque sea Jack el destripador. Pero estos, coherentemente, siguen aplaudiéndole aunque se esté cargando a la institución, a la cohesión del equipo y de paso los nervios del presidente.

3- Existe un tercer grupo de madridistas que han cambiado de opinión después de la decisión de Mou de sentar a Casillas en el banquillo. Estos le han perdonado al portugués episodios como el dedo en el ojo, la macarrada de aparcamiento y otras lindezas antideportivas. Pero hay algo que no le han perdonado: que vuelva a poner a su equipo bajo el rodillo azulgrana. Porque si fuese 18 puntos por delante del Barça, podría haber empalado impunemente al portero en la cruz del Valle de los Caídos.

4- Ni el 1, ni el 2 ni el 3 corresponden a actitudes de un público maduro, deportivo y respetuoso. ¿Qué ha pasado con el seńorío merengue, si alguna vez existió?

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