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Entre las técnicas de raterismo callejero destaca la de provocar confusión antes de dar un golpe. En determinadas circunstancias, cuanto más desconcierto se provoque, menos estorbos encontrará el maleante a su paso.

No sabemos en qué tipo de escuela se crió Mourinho, pero parece que esta máxima la aprendió a pies juntillas. Hay que reconocerle incluso que la aplica con gran maestría. Maneja los tiempos como nadie, y sabe a qué botón hay que dar para organizar un buen revuelo en un pispás.

Por algún motivo que nunca lograremos esclarecer, él piensa que cada vez que se acercan compromisos importantes –y esta Champions será a vida o muerte– debe descorchar un par de botes de humo para enturbiar convenientemente la atmósfera.

Hasta ahora habían sido Guardiola y el Barça sus objetivos favoritos. Como lo de chinchar debe crear adicción y necesita una dosis más alta, ahora ya dispara por elevación y se ceba en la FIFA y en el seleccionador nacional.

Atacar a Del Bosque es como patear a Bambi. Es, cuando menos, de difícil justificación. Pero allá que va Mourinho, denunciando un presunto fraude en la votación para el mejor entrenador. Un premio que el portugués debe considerar que le corresponde mucho más que al vencedor del último Mundial.

Las opiniones son libres, claro. Como lo son los madridistas que, a través de twitter, me hacen saber que dejaron de confiar en Del Bosque justo cuando los barcelonistas empezamos a hablar bien de él. Lo siento por ellos, porque con esta profunda amargura vital no habrán disfrutado de la única etapa victoriosa de la selección española en toda su lóbrega historia.

¿Hay que entender que un sector del madridismo le ha vuelto la espalda a un seleccionador español de honda raigambre merengue por haber aplicado el estilo Barça?

Me encanta que luego nos llamen sectarios a los barcelonistas. Todavía nos queda mucho por aprender del señorío y de la ecuanimidad del madridismo mourinhista. Que, digan lo que digan, es cada vez más minoritario.

Calderón se revuelve

Uno de los muertos que dejó Florentino Pérez en la cuneta en su segunda conquista de la presidencia del Real Madrid fue Ramón Calderón. Al ex presidente blanco le tocó sufrir en su propia carne los métodos expeditivos del magnate empresarial para recuperar el poder. Calderón ha dicho textualmente: “Florentino es el culpable de permitir las acciones de Mourinho. Se comportó mal en el Inter, en el Chelsea… y en el Madrid no iba a ser diferente”. Y no lo dice un culé, precisamente.

En twitter: @carlestorras

Publicado en El Mundo Deportivo (23-03-12)

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