Archivos para el mes de: mayo, 2013

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¿Ven ese señor que corre, con una caja de cartón bajo el brazo? Es Florentino Pérez, que acaba de engañar a su parroquia, una vez más, con el juego de la bolita de papel y las tres cáscaras de nuez. Qué arte tiene para el juego de manos, la maniobra de distracción y el fuego de artificio: es un auténtico Houdini para zafarse de los peores marrones.

La jugada que tiene prevista ahora consiste en convocar elecciones y no tener ni que celebrarlas. Qué engorroso trámite, la consulta al socio en una entidad donde se suele oir, sin que nadie sienta el más leve cosquilleo en la conciencia democrática, que “más vale el consenso institucional que la confrontación electoral”.

Y lo conseguirá. Nunca dejará de maravillarme la capacidad que hay en Madrid de, pese a lo adverso de la situación que se atraviese, seguir caminando con la vista puesta en el futuro. Dicho así puede parecer una virtud, pero la memoria de pez tiene un pequeño inconveniente para quien la padece: que le hará tropezar con la misma piedra una y otra vez, hasta el infinito.

Y Florentino se aprovecha de ello. Cuando propuso la recalificación de los terrenos de la Ciudad Deportiva, tuvo el inmediato respaldo de la mayoría absoluta popular en el ayuntamiento. Pero no tuvo suficiente. Intentó conseguir el consenso de todas las fuerzas. Y sólo le falló la portavoz del PSOE, Matilde Fernández, que se mantuvo firme ante las acometidas del empresario y de sus propios jefes del partido, declaradamente madridistas y florentinistas.

Florentino no es hombre de mayorías, sino de apoyos a la búlgara. Porque no quiere incómodas preguntas ni inoportunas críticas. Por ello hay muy pocos periodistas que se hayan atrevido a pedirle explicaciones a él después de la marcha de Mou. Aquí no se mueve ni el tato. Y la máquina sigue avanzando. Sin rumbo ni objetivo claro, pero avanzando.

Con K de Kleenex

Karanka se escribe con K, de Kleenex. Casualmente, como esos pañuelos de usar y tirar, que es lo que ha hecho José Mourinho con su hombre de confianza en el Madrid. A pesar de haberle prometido que se lo llevaría -¿como mascota del clan portugués?-, le ha comunicado ahora que no cuenta con él en el Chelsea. Qué raro, si el portugués ha sido siempre un hombre de honor. Por suerte para Karanka, Florentino ha salido al rescate y le ha ofrecido un cargo en el club. No descarten ustedes que les pique la entrada si algún dia se pasan por el Bernabéu.

Publicado en El Mundo Deportivo (25-05-13)

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El tridente del dios Neptuno pinchó ayer la burbuja mercantilista que ha llevado al Real Madrid a las más altas cotas de la vacuidad, a la pérdida total de referentes éticos, a las locas carreras del fichar por fichar y del ganar por ganar que ha acuñado en su última etapa el peor entrenador que ha tenido el club en toda su historia moderna.

En realidad, Mourinho no es un mal entrenador. Sería un buen entrenador para un Sevilla o para un Valencia. Pero es y ha sido un pésimo entrenador para un club que nunca se ha conformado con ser uno más.

El Real Madrid tiene un museo en el que no solamente están los trofeos recolectados en más de un siglo de historia. Hay en él mucha literatura sobre el trasfondo sentimental de la camiseta blanca, sobre la amalgama social que supuso el club en los años de crecimiento demográfico de la capital, en el faro que representó para muchas generaciones de inmigrantes, en el simbolismo que proyectó al mundo durante los años del blanco y negro y en la épica de defender los colores a ultranza, por encima de cualquier adversidad.

En definitiva, unos valores que no tienen nada que ver con los del F.C.Barcelona, que representa otro ideario completamente diferente. Pero unos valores, al fin y al cabo. Todo un bagaje histórico que se coló por el desagüe justo en el instante en que Mourinho entró por la puerta de Concha Espina.

Y, como en las películas americanas, ha tenido que ser el vecino incansable, humilde, esforzado y corajudo el que ha terminado haciendo justicia con el chulito del cochazo en el garaje.

“¿Papá, porque somos del Atleti?”, preguntaba un niño a su padre en un famoso anuncio promocional del equipo colchonero. “Pues por noches como la de este viernes, hijo”, le respondería hoy cualquier orgulloso padre atlético.

Ahora que incluso los banqueros empiezan a entrar en la cárcel, qué oportuno es en este guión de la temporada que venga el Atlético a poner las cosas en su sitio.

Enhorabuena y… ¡Forza Neptuno!

En twitter: @carlestorras
Publicado en El Mundo Deportivo (18-05-13)

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No todos los españoles están en contra de que los catalanes puedan expresar en las urnas, libremente, cuál debería ser su futura relación con el reino de España: entre las generaciones jóvenes, de entre 20 y 30 años, encuentro en Madrid respeto por las reivindicaciones catalanas.

No todos los madrileños están de acuerdo con lo que dice Telemadrid, que en un informativo compara el lenguaje de Mas y Junqueras con el de Hitler y Stalin. De hecho, la gran mayoría de los madrileños ni ve esa cadena: su audiencia media diaria suele rondar, con suerte, el 4 % de share. Es decir, que de cien madrileños que ven la tele, 96 prefieren otras cadenas menos rupestres.

De la misma manera, no todos los madridistas han descubierto a Mourinho cuando el portugués ha decidido orientar el ventilador de las heces hacia su propia parroquia. Antes de recibir la ducha de realidad –por decirlo finamente- que han sido sus últimas dos ruedas de prensa, muchos merengues renegaban ya de su maquiavelismo de vía estrecha.

Ahora falta saber qué opinan la mayoría de madridistas sobre la gestión de Florentino Pérez, que al final es quien rendirá cuentas ante el socio. En las elecciones sabremos si la masa social blanca acepta haberse convertido en un club empequeñecido por la obsesión hacia el rival, desprestigiado deportiva y socialmente en Europa y relegado al rincón más polvoriento y apolillado del museo del fútbol.

Sin ir más lejos, parece que la única salida a la crisis que ha pergeñado de momento Florentino es interponerse entre Neymar y el Barça.

La política institucional del club está tan deteriorada que ha sido un jugador, Sergio Ramos, quien ha tenido que pedir públicamente concordia interna a una semana de la final de la Copa del Rey.

Cómo habrá sido de encarnizado el combate fratricida que el agreste Pepe ha quedado en un rincón, lloroso, lamiéndose las heridas.

Culebrón Di Stefano

El astro argentino vive en el ocaso de su vida las tensiones familiares por el control de su fortuna. Los hijos han acusado al Real Madrid de maltratar al presidente de honor del club, que es lo que le faltaba escuchar a Florentino. En cambio, Don Alfredo parece no estar pasándolo nada mal al lado de Gina, su secretaria medio siglo más joven que él, con la que ha mostrado intención de casarse. Alguna fuente apunta que la costarricense habría huido al extranjero, añadiendo más salsa al culebrón. Di Stefano, de carácter tormentoso, parece que quiere vivir apasionadamente la vida hasta sus últimas consecuencias.

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José Mourinho se ha propuesto no defraudarnos hasta que desaparezca por el ‘finger’ que lo trasladará, para siempre, a su deseado exilio dorado en Inglaterra.

Dice que hay gente que le odia. ¡A él, que ha sembrado la paz y la concordia desde que pisó suelo español! Un castizo se lo diría bien clarito y silabeando: habló de putas la tacones.

El entrenador portugués logró una vez más, en la rueda de prensa posterior a la eliminación del Madrid de la Champions, convertir el fracaso de un proyecto profesional colectivo en una cuestión personal, en la ‘vendetta’ de cuatro periodistas desaprensivos contra un ser angelical.

Antes, siempre había el típico periodista avezado que lo interpretaba como una estrategia para quitarles presión a sus hombres. Ahora, visto que el portugués no ha tenido empacho en descargar en sus pupilos la responsabilidad de los malos resultados, se han quedado sin este socorrido argumento.

Vayamos diciendo las cosas por su nombre. A las virtudes que adornan a Don José, hay que sumarles ahora las de ventajista y desagradecido.

Ventajista por su obsesión por arrimar siempre el ascua a su sardina, por extraer petróleo de cualquier situación por adversa que le resulte. ¿Que pierdes la Champions por tercer año consecutivo? Siempre puedes destacar que has llegado a semifinales y que, al no ganar, no has tenido que pagar ni una prima. Espeluznante razonamiento. Es como pedirle a un parado que se alegre por no pagar el IRPF.

¿Y qué me dicen de los desamparados ‘mourinhistas’? Dijo el portugués que él prefiere estar donde le quieran. Menudo disgusto para sus fanáticos seguidores: el líder de la secta de los davidianos, antes de inmolarse, no dedica ni media palabra de agradecimiento a sus abnegados davidianos.

Al menos a los barcelonistas nos dijo que nos llevaría siempre en el corazón. Y así ha sido.

Publicado en El Mundo Deportivo (4-5-2013)

En la capital nadie habla de un cambio de ciclo en el Real Madrid. Lógico, algo que no ha empezado difícilmente puede terminar. O dicho de otra manera, incluso si se le apareciese a Mourinho la virgen de Fátima con la camiseta de Juanito y ganasen la Champions, si se marcha en junio no creo que en los libros de historia su paso por el club vaya a quedar inscrito, como se suele decir, con letras de oro.

Si el Barça está dando síntomas de agotamiento físico y mental, lo mismo le ocurre a un Madrid que vive del arrastre prodigioso de Cristiano Ronaldo. El número 7 es el conejito que lleva la pila alcalina, el que sigue dándole al tambor cuando el resto no puede ya ni levantar las orejas.

Cristiano sí será recordado, porque es un jugador portentoso, de los que marcan la personalidad del equipo. ¿Quién recuerda a los entrenadores que tuvo Di Stefano? Por suerte para el Madrid, Mourinho pasará como uno más. Sus tretas de sala de prensa y de aparcamiento y sus agresiones dactilares quedarán pronto en el olvido.

Del cambio de ciclo del que sí se habla en Madrid, y mucho, es el del Barça, incluso tras el aterrizaje forzoso en Dortmund. Yo les doy la razón en parte: en Barcelona hemos vivido durante casi una década un ciclo arrollador, brillante, embriagador, sobre todo en su segunda mitad. Esto es más del doble de un ciclo deportivo de los largos. Y para seguir disfrutando, aunque no sea con la misma intensidad, habrá que tomar decisiones medulares, diga lo que diga Bartomeu.

Lo que ya tenemos seguro es que Pep y sus hombres van a entrar de cabeza en los libros de historia. Pero si no queremos empezar a vivir ya de nuestros laureles, habrá que trabajar para cambiar y afrontar la crisis no como un final sino como una oportunidad para renacer.

Tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos. Pero la cuestión es: ¿queremos seguir generando motivos de orgullo, o nos dedicamos desde ahora a la mera autocontemplación?

Publicado en El Mundo Deportivo (27-04-2013)